Iglesias católicas restringen horario por vandalismo

15 febrero 2017

jp-nctv-misa-30-anos-aniversario-foto-javier-plaza-9Rubenis González (Diario Versión Final. 1 febrero, 2017) El “ataque” a la Iglesia no es nuevo, el párroco de la Catedral de Maracaibo, Jesús Antonio Quintero, lo cataloga de “persecución”, pues el robo, daños a la infraestructura y hasta simple maldad, llega a diario en medio de la eucaristía o cuando ya se ha despedido.

Francisco José Virtuoso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y miembro de la Compañía de Jesús, asegura que el discurso de dirigentes oficialistas, incita a sus simpatizantes a agredir a la Iglesia Católica, tal y como sucedió en la iglesia San Pedro Claver, ubicada en el sector Monte Piedad de la parroquia 23 de Enero de Caracas, donde “colectivos” irrumpieron en la eucaristía para transmitir un mensaje político, según denunció hace tres días Jesús “Chuo” Torrealba.

El padre Quintero no apunta estrictamente a lo político como causa de este comportamiento social, pero sí indica que el ambiente es propicio, “la situación del país es bastante caótica, hay hambre, necesidades y un Gobierno que no mira hacia abajo, habla del pueblo y el pueblo es al que menos le ayuda”, dijo al justificar el caos que ha empujado a muchos a caer en irrespeto a la Iglesia.

“Lamentablemente se está perdiendo el respeto que había ante la Iglesia, a las cosas sagradas, roban en una escuela, en un hospital, y lo que afecta más aún es la impunidad, porque usted acusa a alguien, lo apresan y al otro día está libre, eso es algo grave”, criticó el párroco de la Catedral.

Criticó el párroco de la Catedral. El párroco informó que juntos como Iglesia zuliana, han expuesto la irregularidad a la Conferencia Episcopal, mientras que los distintos casos de robo en templos como: La Milagrosa, La Asunción, La Caridad del Cobre, Santa Lucía, y otros, han conducido a mantener las capillas cerradas y abrirlas únicamente para ofrecer la homilía.

Comentó que por las actividades constantes en Plaza Bolívar, las puertas de la Catedral terminaron siendo la sala sanitaria de esos ciudadanos que han perdido el respeto a la Iglesia.

Foto: Javier Plaza.